miércoles, 31 de julio de 2013

Ancares Free Trail

Nos gusta correr, nos gusta la montaña, la compañía, los amigos, el ambiente y la comida. Tomamos de aquí y de allá, le ponemos ganas, la experiencia de algunos, curiosidad, lo agregamos a redes sociales y lo meneamos. ¡Tachán, ya tenemos el plan organizado!
Un variopinto grupo proveniente de toda Galicia


El pasado 27 de julio disfrutamos nuevamente de una de las actividades que mas nos gustan, un entrenamiento organizado en grupo  para transcurrir por una zona singular, la sierra de Ancares. El día comenzó con un buen madrugón para desplazarnos hasta el punto de partida en donde habríamos de reunirnos con los que habían optado por pernoctar "in situ". 
La verdad es que las montañas gallegas están lejos de casi todo, la cuestión nunca es "¿a cuantos km están?", si no "¿a cuanto tiempo se encuentran?". De los 175 km de recorrido desde A Coruña 134 km son por autovía, pues bien, los 41 km restantes precisan mas tiempo para ser recorridos que el tramo inicial. Nuestras montañas son modestas por su altitud, aunque conforman todo un complejo geológico, dispar, anárquico y desorganizado que convierte en infernal cualquier intento para trazar carreteras recurriendo a la menor distancia entre dos puntos (la línea recta, obviamente). También es verdad que, debido a esa característica (entre otras), a Serra dos Ancares conserva rasgos casi únicos no solo en su morfología, sino también, en su poblamiento, usos y costumbres, arquitectura, fauna y flora.
Las pallozas fueron vivienda y establo, construcciones
prerromanas hoy convertidas en museo
Volviendo al asunto que nos trae hasta aquí, nos reunimos en Piornedo, la población a mayor altitud de Galicia, que sería el lugar de inicio y final de ruta. 18 entusiastas corredores dispuestos a recorrer montañas, picos, cordal y valles. El tiempo nos respetó con benevolencia ofreciéndonos un día fresco y, prácticamente, seco. La niebla de primera hora se fue diluyendo para dejar un cielo con nubes y claros.
Cabaña de pastores derruida en mallada do Mustallar
lomo del Penalonga al fondo
El plan consistía en dirigirnos hasta el pico Mustallar para, desde allí, continuar por el cordal que describen sus mayores cumbres hasta el pico Tres Bispos, bajar hasta la campa que está a sus pies y decidir si se ampliaba la ruta con un bucle por un precioso valle o si se retornaba directamente por la ruta de Vilarello.
Avanzando ligeros pronto llegamos al collado Golada de Porto que une Penalonga y Mustallar, en donde se confluye con las rutas provenientes de Burbia o del puerto de Ancares.
reagrupamiento en el collado
fuerte pendiente para coronar el Mustallar (1.924 m) 
vista del Penalonga (1.842 m)
Piornedo al fondo del valle
Tras tomar un trago, agrupar y realizar unas cuantas fotografías, iniciamos el tramo en el que recorreremos el cordal de la sierra, así que realizamos un sube y baja pasando por los picos Lagos, Corno Maldito, Merendas y Os Penedois hasta llegar al pico Tres Bispos (1.763 m).
tras la bajada y una cresta, el pico Lagos y el resto del cordal
lagos de Burbia
Tras descender el último pico del día y reagrupar en una campa donde pastaban vacas, la mayor parte del grupo opta por alargar el recorrido realizando un bucle por el paraje de Cabana de Brego, una ruta interesante por su belleza dado que atraviesa un bosque realmente especial con gran presencia de carballos y acebos, constituyendo el acebal mas grande de Europa. Yo ya conocía esa ruta por haberla recorrido en otra ocasión así que, dado el horario que llevábamos, opté por continuar con el grupo que haría la ruta corta.
este fenómeno nos acompañó desde Piornedo durante toda la ruta
atrás quedan Lagos y Mustallar, en 2º término Penalonga y Cuiña
un precioso lirio azul
Como me temía, el retorno no resultaría tan fácil como podría parecer "a priori". Realmente los desniveles importantes ya habían quedado atrás, ahora tocaba un buen descenso y progresar por terreno ondulado en dirección a la aldea de Vilarello y después un fácil ascenso hasta Piornedo. Pero no, de fácil nada, el ¿camino? casi no existía mas que en algún tramo, nuestro avance era una especie de lucha contra la vegetación, empeñada en hacer suya la ya de por sí angosta ruta, la humedad de algún tramo hacía que algún tramo fuese algo así como una pista de patinaje con sorpresas, pues el musgo y la vegetación baja tapizaban tramos pedregosos impidiendo ver qué era llano o qué eran agujeros; así avanzamos hasta el río Ortigal (sí, también nos picaron las ortigas), en donde realizamos una parada prolongada para agrupar con la parte del grupo que había tenido un despiste en el recorrido debido a que un GPS había agotado la batería.
rio Ortigal
Una vez reagrupados continuamos por caminos inundados, caminos fantasma (exhuberante vegetación), barrizales y también tramos despejados por los que se avanzaba con facilidad. La impresión que deja esa ruta es la del abandono que sufren las zonas del rural, especialmente las de montaña, pues bien se aprecia cómo los caminos que estuvieron en servicio durante siglos, con mucho trabajo de desmonte y consolidación, ahora se echan a perder por falta de uso.
Tras reponer agua y dejar atrás la aldea de Vilarello solo faltaba un tramo de camino nuevamente en diversos estados, remontar junto al río, cruzarlo por un tosco puente de madera y ascender un zig-zag hasta Piornedo. Y en esas estábamos, ya paralelos al río por un estrecho camino cuando nos encontramos con un rebaño de vacas, un par de terneros y algún buey que no tenían el mas mínimo interés en apartarse, así que, tras unos infructuosos intentos para avanzar y las miradas poco amistosas de los animales, optamos por retroceder un poco para intentar cruzar el río y ascender por otro sitio. Problema, no hay camino ni lo ha habido en siglos, aquello se parecía a una selva, avanzábamos como podíamos esquivando ramas, ortigas y zarzas, aunque arañándonos, un par nos fuimos al río para trepar por las rocas del cauce mientras otro par optó por continuar su lucha contra la densa vegetación. Unos cuantos arañazos después, tras haber remontado entre 100 y 200 m (que nos parecieron kilómetros) alcanzamos el ansiado puente desde el que ya solo nos quedaba el citado zig-zag hasta Piornedo dando por finalizada nuestra ruta por esas viejas montañas en una comarca declarada por la UNESCO Reserva de la Biosfera en 2006.

Tras la obligada ducha repusimos fuerzas en la excelente Cantina Mustallar donde la cocina y el trato son excelentes, además de la paciencia y amabilidad teniendo en cuenta el retraso de los comensales.
¿Y qué fue del grupo que hizo la ruta larga?, pues eso, que se alargaron en km y en tiempo, cuando éstos por fin llegaron, los de la ruta corta acabábamos nuestra comida. También tuvieron su propia peripecia con el ganado del camino y superaron la prueba.

ruta corta
ruta larga




4 comentarios:

  1. Muy guapa la salida Candido , me alegro que todo saliera tan bien , este Luis es un Crack!!

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  2. Sí, un auténtico crack, atento para que todo saliese bien desde la preparación hasta el transcurso de la jornada.
    Seguro que preparará un fenomenal reportaje en vídeo.

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  3. Gran crónica Cándido, qué envidia y qué pena que se vayan perdiendo esos caminos. Es una gran verdad que si los paisanos no los limpian se terminarán perdiendo y además la naturaleza no perdona y en un visto y no visto ocupan aquello que fue suyo siempre.
    Envidia sana de no haber participado.

    Un abrazo.

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    1. Gracias Luis. Espero que podamos vernos pronto en algún entrenamiento.
      Lo de los caminos es impresionante, hay tramos de ladera en la que han excavado el talud y reforzado con muro el lado opuesto los caminos para que pudiesen circular carros o rebaños de ganado. Hoy se están desmoronando y, según que zona, solo se puede ir en fila de a uno.

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